¿Por qué Cancelé Netflix?

Es de todos conocido que Netflix ha respaldado una película pedófila (Cuties). Esto no es cuestionable. Netflix, reconoce parte de la responsabilidad[1]. Esto ha generado mucha polémica entre muchos sectores de la sociedad que cuestionan la manera y el contenido de muchos de los programas de esta plataforma.[2] La cantidad enorme de películas y programas eróticos, LGBTQ, feministas y abortistas que abundan en Netflix (incluso dibujos animados). Incluso se ha pensado proceder legalmente porque la pedofilia, hasta el momento, es un delito (excepto en California, que este es otro tema que me gustaría abordar posteriormente)[3] en los Estados Unidos.

Sin entrar tanto en discusión me gustaría presentar mis argumentos para ayudar a tomar la decisión, sobre aquellos que aun dudan si deben cancelar su suscripción o no. Así, usted amable lector, puede tomar en cuenta esta humilde opinión y tomar su decisión según le dicte su conciencia.

Es cierto, no todo lo que está en Netflix es malo. No creo que haya alguien que haya dicho eso en algún momento. Pero, pienso que, si a mí me dan de beber un vaso de agua con tres gotas de un veneno fuerte, no me lo voy a tomar. Esas tres gotas de veneno pueden comprometer la integridad de la pureza del resto del agua en ese vaso. ¿Acaso no sucede así con lo que vemos? ¿O, suponiendo que, si alguien habla mal de tu Mamá faltándole el respeto; aunque hablara muy bien y acertadamente de tus hermanos y sobrinos, ¿acaso no sería alguien non-grato para ti por el simple hecho de hablar mal de tu madre? ¿Por qué tolerar unas cosas y otras no?

Por otro lado, es cierto que algunos autores cristianos, y trabajadores “de buena voluntad” se verfian afectados por la cancelación masiva de las suscripciones de Netflix. Creo que, más bien, la pregunta debe ser: ¿Por qué un autor cristiano o alguien de “buena voluntad” está haciendo trabajo para una empresa de reputación y moral cuestionable? ¿Acaso no sería mejor que estos “cristianos y personas de buena voluntad” no buscaran otro medio mejor? ¿O acaso trabajar “de buena voluntad” en una empresa abortista, o un grupo de narcotráfico, nos exime de la responsabilidad? Si usamos este mismo razonamiento, pues, entonces terminaremos aceptándolo todo como la pornografía, aborto, relaciones del mismo sexo, etc., porque al fin y al cabo, hay empleos y familias que dependen de estas industrias y puede haber gente de “buena voluntad” que recibe su ingreso de eso.

“El fin, no justifica los medios.”

Algunos, también han de pensar que algún contenido de Netflix, promueve valores. Me gustarٳa citar al sacerdote Alfonso Lopez Quintás, y lo que dice en este sentido: “Los valores no se “enseñan”; debemos “descubrirlos” al tiempo que vivimos lúcidamente el proceso de nuestro desarrollo como personas.” [4] y (…) “ni los valores ni la creatividad son susceptibles de ser “enseñados”; debe “descubrirlos” cada uno por sí mismo. La tarea del educador consiste en acercar a los alumnos al área de irradiación de los valores, para que se dejen atraer por ellos y