Receta Médica

Por Dr. Héctor Zepeda, Médico Patólogo

Cinco falsedades sobre el aborto

Originalmente publicado en el Periódico Presencia

Tras la aprobación del aborto en países como Irlanda, y la desinformación que cunde sobre el tema, se hace hace necesario que se aclaren varios puntos importantes, siempre apoyados en la Verdad.

El doctor Héctor Zepeda, médico patólogo, miembro la Liga Binacional y Laicos en Misión Permanente, nos ayuda a descubrir cuáles son las más grandes mentiras que difunden quienes apoyan el aborto


Error 1. Es una decisión que cada mujer debe tomar libremente

Esta postura esconde un grave error. Implica que una decisión tomada libremente es automáticamente buena, lo cual es evidentemente falso. La libre decisión de una persona que mata a sus padres para poder heredar los recursos que le van a permitir pagar la curación de un hijo gravemente enfermo, no la hace una acción buena. La libertad de la decisión, ni el bien que se busca hacer, convierten esa acción en una medida moralmente correcta o justificable. Matar a otro no es justificable con base a la libertad de la persona que comete el asesinato, ni siquiera cuando la ley lo permite.

Error 2. Cada mujer puede hacer lo que quiera con su cuerpo

Nuevamente esta postura se apoya en otro grave error. No tenemos un derecho ilimitado de hacer cualquier cosa con nuestro propio cuerpo. Para el cristiano es fácil entender que somos templos del Espíritu Santo y por ese motivo debemos hacer uso de nuestro cuerpo sólo para actos que nos acerquen a Nuestro Creador. Si dejamos el terreno de lo cristiano y únicamente consideramos elementos naturales, la sociedad reconoce que el valor de la vida es superior al valor de la autodeterminación. Este razonamiento es el que anima a la sociedad para que haga enormes esfuerzos para evitar los suicidios y para salvar a las personas que los intentan. Si cada persona que decide suicidarse o mutilarse fuera completamente libre de hacer lo que quiera con su cuerpo, no deberíamos tratar de salvarlos y reconocer que se trata de personas que deben ser tratados para resolver las causas que los orillan a tomar esa determinación. De la misma manera deberíamos hacer lo posible para dar apoyo psicológico y de otro tipo a las mujeres que decidan abortar.

Error 3. Los cristianos no deben imponer sus creencias a otros.

Si esta premisa fuera cierta, los cristianos no podríamos hacer nada para salvar la vida de los hermanos perseguidos y asesinados por radicales en Medio Oriente. No podríamos tratar de convencer a los esposos de respetar a sus mujeres, ni a los hijos de ser obedientes con sus padres, ni tampoco deberíamos de tratar de convencer a los adolescentes que la vida relajada frecuentemente lleva a tomar malas decisiones. En otras palabras: convencer y evangelizar no es imponer convicciones. La Iglesia es la primera en reconocer que las verdades de nuestra religión deben ser aceptadas por la persona, no deben ser impuestas por la fuerza.

Error 4. No es un ser humano, se trata de sólo un puñado de células.

Esta es la postura más ridícula, absurda, y anti-científica de todas. En ninguna época de la historia, ni siquiera en los años más oscuros de la antigüedad o en los inicios de la civilización en Egipto o en Mesopotamia, ni siquiera en los umbrales de la humanidad cuando el Homo sapiens apenas aparece en la faz de la tierra hubo la menor duda de que un embarazo representa un ser humano en desarrollo. Todos los avances de la ciencia moderna no han hecho otra cosa que confirmar esta verdad axiomática. Las autoridades de todo el mundo han aprobado leyes para proteger los huevos de las tortugas porque ellos representan el futuro de la especie. Quieen puede explicar cómo los huevos de la tortuga representan el futuro de las tortugas, mientras que los embarazos de los seres humanos representan solamente un puñado de células?

Error 5. Los fetos no tienen derechos, pues la ley no los reconoce.

Acabo de ver una película de una muchacha judía que de una forma inexplicable se transporta de la época actual al inicio de la Segunda Guerra Mundial cuando ella y toda la comunidad judía son llevados a un campo de concentración. ¿Cómo explicar la tragedia del holocausto? y ¿cómo fue posible que hubiera tantos alemanes que participaran en esos terribles eventos de exterminio de un grupo de personas? La respuesta es sencilla. La ley no reconocía a los judíos como personas y así es como muchos nazis se convencieron de que los asesinatos que cometían eran buenos por estar amparados por la ley. Una forma de pensar similar es la que ha apoyado la práctica inmoral e inhumana de la esclavitud. Los de raza negra, en muchas regiones no se consideraban verdaderos humanos. Inclusive los primeros evangelizadores de América tuvieron que luchar contra las intenciones de algunos líderes civiles de que los nativos (nuestros antecesores directos) no eran enteramente humanos. La ley que determina quién es una persona y quien no lo es, es una ley que permite las más grandes injusticias. La ley no es la que otorga los derechos de los individuos, solamente los reconoce. Los derechos de las personas (incluso los no nacidos) son otorgados directamente por Dios.